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| Sueño de Domingo de Ramos | Foto: Archivo |
Como un nuevo sueño, que cada Domingo de Ramos renace de sus propias cenizas mojadas por la lluvia de la Semana Santa anterior. Como la ilusión de dos niños que van con sus madres de la mano hasta la Plaza Vieja, a comprar las palmas que ese nuevo Domingo de Ramos los hagan aun más guapos acompañando al "Rey de Reyes" por las calles de la Jerusalem Egabrense. Como los zapatos nuevos, las chaquetas azules, los "puñaos de pipas" que hacen más cortas las horas y las esperas, y como las fotos que hacen inmortalizar cualquier momento en cualquiera de las esquinas que sorprenden con una revirá, tras el lento caminar de los ciriales impregnados de incienso y la presidencia.